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No Sleep Till Hammersmith

No Sleep Till Hammersmith

No Sleep Till Hammersmith

Miércoles 13 Julio, 2011
1981, Sanctuary

Vaya pedazo de disco en vivo. Estamos en 1981, la New Wave Of British Heavy Metal la está llevando en la isla, y un trío infernal, formado por borrachos vitalicios adictos al rock más crudo, rápido y potente, daba clases de cómo pararse en un escenario y derrochar fuerza, energía y actitud por todos los rincones, transformando todo a su paso en escombros.

Motörhead fue la primera banda de rock duro que llevó a un nuevo nivel ciertos parámetros de violencia sónica: un bajo distorsionado, filoso y arrollador daba el pulso a una batería apocalíptica, donde los dos bombos machacando y los tempos más acelerados cobraron un protagonismo que luego daría inicio a variaciones más radicales del metal (como el speed y el thrash); sobre ambos una guitarra saturada y bluesy emanando de viejos Marshalls al tope de sus prestaciones, y una voz rasposa que es puro whisky sin hielo quemando la garganta, armaban una propuesta que para su tiempo era el infierno mismo. La idea era reventarlo todo. Todo esto en una puesta de escena sobria cuyo elemento más llamativo, un armazón de luces con forma de bombardero, trae a la mente una de las obsesiones de su líder Ian “Lemmy” Kilminster, y tema recurrente en las letras, el concepto artístico y la identidad de la banda: la Segunda Guerra Mundial.

Formados luego que Lemmy fuera exhortado por borracho a dejar a los seminales Hawkwind en 1975, Motörhead de inmediato fue una banda transversal, que gozó de las simpatías irrestrictas de los seguidores del hard rock, el punk y el heavy metal, gracias a su sonido sucio, acelerado, grasiento y con toneladas de actitud. Sus cuatro primeros discos, “Motörhead (On Parole)” (1977), “Overkill” (1979), “Bomber” (1979) y el de antología “Ace Of Spades” (1980), los llevaban por una parábola ascendente que había que coronar con un fuckin’ loud disco en vivo.

Y cumplió con creces este “No Sleep...”. Registrado en la legendaria tabla del Hammersmith Odeon londinense a comienzos del ’81 (escenario que en esa época abarrotaron ocho noches seguidas, hazte ésa), es una locomotora que avasalla. Un disco que debería figurar sí o sí en las colecciones entendidas de verdadero rock. Un disco ideal para colocarlo a todo volumen con tus amigos, y dejarte llevar a mango por el impulso sísmico, violento y la vez festivo que siempre ha caracterizado las descargas en vivo de Motörhead, prodigios de crudeza, o como dirían los españoles, “pura caña”. 11 temas que son clásicos obligados que ni siquiera hoy la banda puede excluir de su set –pese a haber lanzado sólidos trabajos de material nuevo estos últimos cinco años-. Es que también pocas veces la banda rockeó tan duro como entonces, cuando los secuaces de Lemmy eran el guitarrista Fast Eddie Clarke y el entrañable batero Philthy Animal Taylor, conformando su más mítica alineación, donde el propósito de destrucción estaba tan claro que los miembros parecían comunicarse telepáticamente a través del mar de ruido.

Hasta hoy Lars Ulrich recuerda cuando fue a ver a Motörhead el ’81 como un concierto que le voló la cabeza al punto de querer formar su propia banda y honrarlos con su creación (¿les suena Metallica?), y eso se entiende de sobremanera al escuchar este plástico aplastante, que da inicio con la legendaria ‘Ace Of Spades’, tocada con maravillosa crudeza y precisión. Sin respiro sigue ‘Stay Clean’, dando a vislumbrar una costumbre y marca registrada de la banda con sus medios tiempos en vivo: tocarlos más rápido, para darles más dinamismo e intensidad. Y la verdad es que uno no puede parar de sacudir la chasca, con violencia, como queriendo desprender la cabeza del cuello.

Tras una lacónica presentación de Lemmy, descargan ‘Metropolis’, también más rápida y potente que en su versión original, y luego cae con todo su peso ‘The Hammer’, violenta, alcohólica, veloz y potente. La primera tregua llega con ‘Iron Horse’, donde la banda accede a poner freno, pero no con los watts, manteniéndose a todo poder. Pero luego vuelven a pisar un poco el acelerador porque sigue el clásico de carretera ‘No Class’, con un riffazo que levanta a un muerto sobre una base a todo hard rock demoledor. Debería calificarse como “peligroso para el orden público” el andar con una copia de este álbum en el auto.

Al dar vuelta el disco, o pasando al track 7, los dos bombos de Taylor salen a relucir y lideran a la banda en una aceleradísima versión de ‘Overkill’, que te vuela la cabeza y entra en tierra derecha por el sendero apocalíptico de alcohol pregonado por Lemmy y compañía, para dar paso a un gracioso momento donde un roadie es invitado a gritar en escena, siendo aplaudido por los presentes, y la banda vomita su homenaje al equipo de gira ‘(We Are) The Road Crew’, donde Lemmy aprovecha de recordar sus primeros días de rock y carrete, cargándole los amplificadores a Jimi Hendrix.

Con ‘Capricorn’ se da la posibilidad de descansar un poco antes de volver a ser aplastados como insectos con una inconmensurable ‘Bomber’ y luego cerrar a toda gloria con el clásico ‘Motörhead’ uno de los mejores y más brutales registros en vivo de la historia del rock, perteneciente a una banda que lamentablemente siempre se ha mantenido en un estatus secundario del metal –como botón de muestra, recuerden ese vergonzoso episodio de 1995, cuando se presentaron en un Teatro Monumental a un cuarto de su capacidad- pese a influir y demoler a tantas otras formaciones que luego llegaron más alto. Lemmy, con su estampa de rockero eterno y sonriendo como el padre que uno siempre quiso tener, apaga con un trago de Jim Beam y más rock and roll crudo y fehaciente la sensación de cierta incomprensión por parte del gran público, y se mantiene fiel a su discurso, tomando como carta de presentación la frase “We are Motörhead, we were born to kick your ass”. Aquí sí que el que sabe, sabe.

PS: Las nuevas ediciones en CD de esta placa incluyen, como bonus tracks, el resto de temas del concierto. A saber:

12. Over the Top
13. Shoot You in the Back
14. Jailbait
15. Leaving Here
16. Fire, Fire
17. Too Late Too Late
18. Bite the Bullet/The Chase Is Better Than the Catch

Pedro Ogrodnik C.

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